• Las Palmas claudica ante un Málaga más efectivo y dice adiós al sueño del ascenso (1-1)

    Fútbol

    10-06-2026 20:03:02

    Iván Icígar

    La UD Las Palmas lo intentó hasta el final en La Rosaleda, pero no logró culminar la remontada tras el gol de Joaquín Muñoz. Los de Luis García arrancaron con fuerza gracias a un tanto tempranero de Jesé que hizo soñar a toda la isla. Sin embargo, los amarillos no encontraron ese segundo gol que les diera el pase y, tras el empate malaguista y unos cambios que no surtieron el efecto deseado, dijeron adiós a la posibilidad de regresar a Primera División. Con ello, se pone punto final a la temporada de la Unión Deportiva (1-1).

    Llegaba el partido más esperado de la temporada hasta la fecha para la Unión Deportiva Las Palmas: la vuelta de las semifinales de la promoción de ascenso a Primera División. Los amarillos la afrontaban apelando a la épica para remontar el 0-1 de la ida en La Rosaleda. Desde principios de semana se respiraba un aura de unión y esperanza, alimentada en redes sociales con una especie de histeria colectiva que evocaba la icónica imagen de LeBron James antes de la remontada de un 3-1 en las Finales de la NBA. En eso y en la veteranía de jugadores como Jonathan Viera o Jesé se refugiaba el conjunto isleño para seguir soñando con regresar a la categoría de oro del fútbol español.

    Los primeros compases del duelo fueron trepidantes, con una Unión Deportiva que salió con músculo e iniciativa. En el minuto 3, Kirian Rodríguez filtró un pase exquisito al espacio para Marvin Park, que centró raso para que Jesé, de primeras, perforara la red malagueña y empatara la eliminatoria. Apenas había comenzado el encuentro en La Rosaleda y el partido ya era otro, con un golpe de efecto de la UD para arrancar la remontada. Además, el tanto supuso el primero del equipo de Luis García ante el Málaga en más de 270 minutos. Las chispas no tardaron en aparecer: tras recibir un golpe de Dotor, Estanis Pedrola fue a encararse con el futbolista local y Puga tuvo que intervenir para respaldar a su compañero. Los nervios ya afloraban en ambos bandos, especialmente en el Málaga, que cargaba con más presión al haber llegado con ventaja de la ida y jugar ante su afición.

    A los de Funes les estaba costando entrar en el partido, mientras Las Palmas dominaba la posesión y también el marcador. Hasta el minuto 14 no consiguió el equipo local trenzar una buena jugada ofensiva, en la que Joaquín acabó probando con un disparo que se marchó desviado a córner. La Rosaleda protestó una entrada de Jesé sobre Rafita, reclamando la primera amarilla del encuentro; sin embargo, el colegiado no accedió a la petición y el goleador de la noche salió impune de la acción. El propio Joaquín volvió a llevar peligro a la zaga amarilla con una volea que ejecutó tras un despeje de cabeza de Álex Suárez y que no se quedó lejos de ver puerta. Los andaluces empezaban ya a tener más balón en su poder, mientras los canarios replegaban líneas en busca de oportunidades al contragolpe. 

    Mientras tanto, el duelo seguía calentándose con pérdidas de tiempo, faltas entre jugadores de ambos bandos y unas gradas de La Rosaleda abarrotadas, no solo de aficionados malagueños: Las Palmas también estaba acompañada por varios seguidores desplazados para llevar en volandas al equipo. El conjunto amarillo trataba de volcar el juego por la banda de un Estanis Pedrola bien limitado por sus defensores aunque que se mostraba más activo que un Taisei Miyashiro algo desaparecido hasta el momento. Además el extremo catalán estaba sumando en el apartado defensivo siendo uno de los líderes de una presión a la que también estaba sumado Jesé mostrando un sacrificio enorme en el día más importante. Sólo así se podía incomodar a un Málaga que mostró un fútbol fluido y combinativo en la ida del Gran Canaria. La posesión la recuperaban los de Luis García para este tramo aunque necesitaban de una mayor velocidad en la circulación para hacerle daño a los de Funes. Por otro lado, las protestas hacia el colegiado llegaban por parte de ambos bandos que parecían no estar satisfechos con la actuación de Rafal Sánchez López a lo largo de la primera parte. 

    Entrados ya en la recta final de los 45 minutos iniciales, Las Palmas mostraba mejores sensaciones que un equipo local realmente incómodo ante el buen hacer de los amarillos. Puga intentaba liderar la ofensiva, pero una de sus acciones acabó golpeando en un jugador visitante. Tras una recuperación de Joaquín, el lateral combinó con Puga, que buscó el centro, aunque el envío salió muy desviado. No le salían las cosas al Málaga, mientras la UD estaba más inspirada. Para ello fue necesaria una de las jugadas maradonianas de Estanis Pedrola, que se fue solo contra el mundo, regateando y zafándose de sus defensores hasta acabar con un disparo que parecía gol y que terminó marchándose rozando el larguero. La presión de los de Luis García estaba siendo espléndida, corrigiendo los errores de la ida y aplicando un esquema defensivo solidario en el que todos los futbolistas ayudaban, igualando así la presión de un Málaga que tiene esa intensidad como una de sus señas de identidad. Apenas se añadió un minuto en la primera parte. Joaquín era de los jugadores más proactivos del Málaga, pero no acababa de estar fino en los metros finales ni en el centro. Los de Funes tuvieron la última con un córner que no llevó apenas peligro y así finalizó la primera parte con 0-1 en el marcador, una UD Las Palmas más sólida y con la eliminatoria empatada.

    Ya en la segunda parte, Las Palmas arrancó con dominio y con la buena iniciativa que ya había mostrado en el primer tiempo. La primera ocasión tardó apenas cuatro minutos en llegar, con una acción individual de Jesé que recordó a su mejor versión en el Real Madrid. El canario emprendió una carrera de 60 metros, superando en velocidad a sus defensores, hasta que, al llegar al área, cayó entre las protestas de un posible penalti que finalmente no fue señalado. El juego no se detenía y le tocó al Málaga, que se plantó rápidamente en campo contrario, donde Joaquín Muñoz probó suerte con un disparo que se marchó escorado por el costado derecho. Los de Funes siguieron insistiendo con Carlos Dotor, que pisó área en otra acción en la que, tras imponerse a Mika Mármol, Álex Suárez realizó una entrada impecable para enviar el balón a córner. El ritmo era alto y el espectáculo no decepcionaba: el nivel era digno de un partido de estas dimensiones.

    Minuto 56 y llegaba la primera ocasión clara del conjunto malagueño. Larrubia se dispuso a sacar un córner medido que encontró a Chupe, autor de un testarazo que parecía gol hasta que Dinko Horkaš apareció como un ángel para tapar el hueco y salvar a la Unión Deportiva una vez más esta temporada. Poco después, Jesé Rodríguez vio la cartulina amarilla tras un golpe desafortunado en la cara de Herrero en la disputa de un balón largo. El portero acabó siendo atendido por los servicios médicos, mientras Luis García sentaba a su delantero para dar entrada a Iker Bravo, al tiempo que Viera dejaba su sitio a Fuster. Fueron unos cambios sorprendentes, teniendo en cuenta que la dupla de veteranos estaba dando frutos a la Unión Deportiva y que, en partidos de esta índole, esa experiencia es más necesaria que nunca. En el lado contrario, David Larrubia asumía galones y ponía a prueba de nuevo a un Dinko Horkaš sólido bajo palos, siempre fiable para frenar el peligro y sostener a los suyos. Iker Bravo se mostró participativo en sus primeros minutos, aunque, al igual que durante buena parte de la temporada, siguió desacertado en los metros finales.

    A la Unión Deportiva Las Palmas se le apareció un milagro en el 66’, cuando, tras un pase filtrado de Dani Lorenzo, Chupe recibió en fuera de juego. En esa acción, y antes de señalar la posición ilegal, Álex Suárez derribó al delantero del Málaga en una jugada que, de no haber estado invalidada, habría supuesto un penalti claro. Llegaron minutos de peligro para el Málaga, que buscaba hacer daño al contraataque aprovechando que Dinko Horkaš había salido mucho de su portería. Los de Funes trataban de ralentizar el juego, mientras la UD se recomponía liderada por un Mika Mármol providencial para apagar fuegos. En la siguiente acción, el Málaga aprovechó que Marvin se rompió físicamente para colgar un centro que remató Rafita, aunque el balón rebotó en el cuerpo de Kirian. Al final, el rechace le cayó a Joaquín Muñoz, atento como un ratón de área, para rematar y anotar el tanto del empate, que devolvía al Málaga el mando de la eliminatoria. El gol fue un jarro de agua fría gigantesco para la parroquia amarilla y provocó una reacción inmediata de Luis García, que movió el banquillo con un doble cambio: Pezzolesi entró por el lesionado Marvin y Pejiño sustituyó a Pedrola para refrescar la banda. El golpe anímico no se borraba de las cabezas insulares, mientras los malagueños seguían aprovechando el momento y rozaban el 2-1 con un mano a mano de Adrián Niño, en el que Dinko Horkaš volvió a aparecer como salvador con una parada providencial que mantenía con vida a la UD Las Palmas. La reacción parecía llegar con una internada por banda de Valentín Pezzolesi, que puso un centro raso para Manu Fuster, pero el mediapunta definió mal y envió el balón a las gradas, en una acción muy similar a la del gol, pero con un desenlace trágicamente distinto. Fuster trató de resarcirse con otro disparo que terminó provocando el primer córner para su equipo.

    Una vez más, los cambios de Luis García no sentaron nada bien a la Unión Deportiva, cuyos nuevos jugadores sobre el césped no acabaron de marcar diferencias, mientras se echaban de menos las figuras veteranas capaces de sacar las castañas del fuego en ese momento. Pejiño no terminaba de encontrar lucidez en su juego, mientras que en la banda contraria Taisei Miyashiro se mostraba fundido y falto de ideas durante todo el partido. El duelo entraba en su recta final con el esquema amarillo completamente partido, buscando acciones positivas a la desesperada. Se colgó el balón al área, donde Iker Bravo descargó y asumió galones, aunque uno de sus intentos acabó rebotando en la zaga malaguista. El esférico lo recogió Kirian, que no dudó en probar suerte desde fuera del área con un disparo lejano que se marchó desviado por el costado izquierdo.

    En el minuto 86, Luis García hizo lo que pudo ser su último cambio de la temporada: Lorenzo Amatucci dejó su sitio al canterano Iván Medina. El Málaga se encerró y Las Palmas atacó con lo que tenía, mientras apenas restaban siete minutos de añadido para que los amarillos dieran la vuelta a la eliminatoria y siguieran soñando con regresar a Primera División. En el tiempo de descuento, Las Palmas estaba completamente rota en la presión, algo que aprovechaba el Málaga para dormir el partido con posesiones largas mientras el cronómetro corría en contra de los isleños. Larrubia pudo sentenciar la eliminatoria en el 90’, pero pecó de egoísta y su disparo no fue bueno. La UD seguía viva y volvía a sacar el balón jugado. Y aún tuvo una última opción: Miyashiro puso la magia con un taconazo para Iker Bravo, que devolvió la acción con otro tacón de oro para Pejiño, llegado al área. El barbateño cayó en la acción del mano a mano y, pese a reclamar penalti de Herrero, el colegiado no lo señaló. Además, la jugada habría quedado anulada por fuera de juego. Después de un mal intento en ataque de Las Palmas, Larrubia salió a la contra para el Málaga, con opción de sentenciar, pero en el mano a mano volvió a aparecer Horkaš para mantener con vida a su equipo. Sin embargo, los amarillos no aprovecharon esa última oportunidad y la Unión Deportiva cerró la temporada 25/26 cayendo en las semifinales del playoff en La Rosaleda, confirmando así su no ascenso a Primera. A los isleños no les quedará otra que disputar una temporada más en Segunda División.